Lo que no te han contado del undécimo capítulo de la temporada 2 de ‘Pulseras Rojas’

Lleó cumplirá 18 años, y ahora parece que tiene claro que tiene que luchar y que incluso lo ha asumido. Diez capítulos ha tardado en aceptar lo que tiene y cómo luchará. La voz interior de Benito está dentro de él, creía que lo podía superar y, de golpe… El 3%… De repente, hay que luchar contra un nuevo enemigo. Desconocido por dónde se sitúa…
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A veces, en la vida en el hospital, cuando todo pinta mejor, en días que parecen irrepetibles, de repente la enfermedad vuelve…

Ojalá esto solo fuera un giro de guión, pero ocurre a menudo en el hospital. Forma parte de la lucha. A mí me pasó. Me dieron aquel tres por ciento de posibilidades de sobrevivir. Un pequeño tres por ciento. Me dijeron que el tumor se había extendido justo cuando parecía que ya lo tenía todo controlado.

Y en otra ocasión me ocurrió cuando llevaba 4 años y 11 meses limpio… A los cinco años se supone que ya estás totalmente recuperado. El tumor regresó. Por un mes casi lo logro. Cuando ya cantaba victoria. Así son las enfermedades a veces…

Escribir este capítulo once ha sido como volver a la parte dura de la enfermedad, al momento en el que crees que sales adelante, en el que te sientes poderoso. En el que el amor, los amigos y el sentido de la vida vuelven a estar encaminados. Y es que en este episodio parece que todo volverá a ser como debería.

Es un capítulo duro, un mazazo. Pero si os lo explico con tantos detalles es para que entendáis que el realismo siempre ha de estar presente en esta serie y escribirlo me ha dolido, he sentido el mismo dolor que vosotros acompañando a Lleó por ese pasillo… Yo también he llorado escribiendo su lamento como vosotros, me imagino, habéis hecho al oírlo.
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En el libro ‘El Mundo amarillo’ hablo de esos momentos, del dolor, de la lucha y de la felicidad que encuentras en todo ello. Porque también existe una felicidad en el dolor.

¿Qué pasará en los cuatro capítulos que quedan? A veces la lucha es difícil, en ocasiones es superable, y otras… Pero no olvidemos que hay un lado positivo. El grupo está unido, sin fisuras, y eso vale mucho. No tengo dudas de que este apoyo será muy importante. Que te presten ayuda en la vida no tiene precio.

La mejor frase: “¿Tienes uno o dos cojones?” Se la dice Lleó al doctor cuando quiere empatizar con él.

La mejor secuencia: la final. Un encuentro doloroso con los dos médicos, pero con alma propia.

¡Pulseras arriba! ¡No hay que desfallecer!
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